domingo, 11 de septiembre de 2016

Acoso fotográfico en la India

No era nuestra primera vez en Asia, sabíamos que para ellos somos bichos raros y que nos iban a acribillar a fotografías. Esa premisa estaba clara, pero pensábamos que en ningún caso iba a ser tan exagerado como lo que nos ocurrió en China el año anterior. Claramente nos equivocábamos, pues la realidad superó con creces las expectativas.
fuerte Kumbhalgarh fort selfie foto india
Posando junto a un grupo de jóvenes en el fuerte de Kumbhalgarh.

Para los indios (tanto ellas como ellos) los rizos rubios de Mayka tienen un poder de atracción tan potente (o más) como el de los electroimanes del Gran Colisionador de Hadrones del CERN. No sólo le clavaban fijamente su mirada allá donde fuésemos, sino que no dudaban en sacar el móvil y hacerle fotos de manera descarada.



En algunos casos las fotos eran en plan furtivo, y en otras nos pedían permiso para hacerse selfies con nosotros, o mejor dicho, me pedían permiso a mi para hacerse fotos con Mayka, como si ella no tuviese nada que decir al respecto. Ellos son así, un poco machistas, las cosas como son.


El momento álgido en cuanto a acoso fotográfico lo sufrimos en Kumbhalgarh, una fortaleza erigida en el siglo XV en la zona occidental de los montes Aravalli (Rajastán). Ese día, Mayka tuvo la genial idea de peinarse con dos trencitas que causaron furor entre los demás visitantes del fuerte.

Todo el mundo quería fotografiarse con ella, hasta el punto que resultaba difícil poder dar varios pasos seguidos. Muchos sentían la imperiosa necesidad de tocar y estirar las trenzas, como si no terminasen de creer que eran reales, y nuestra visita al fuerte acabó durando alguna hora más de lo previsto por la dificultad que teníamos para avanzar entre tanto admirador. En este vídeo tenéis una muestra de lo que os cuento:

En este lugar nos pasó una cosa curiosa, y es que días atrás durante nuestra visita al templo jainista de Ranakpur ya nos estuvimos haciendo fotos con una familia india, muy simpáticos todos ellos, y en este fuerte nos los volvimos a encontrar. Lógicamente nosotros no nos acordábamos de ellos, pues a estas alturas de viaje ya nos habían presentado a la mitad de familias de la india, sin embargo para ellos supuso una gran alegría y en cuanto nos divisaron vinieron todos corriendo desde lejos gritando nuestros nombres (sí, ¡los recordaban!) y, como no, tuvimos otra sesión de fotos.
Ranakpur India Familia
Esta es la multitudinaria familia que conocimos en Ranakpur y días más tarde volvimos a ver en el fuerte de Kumbhalgarh. Lo primero que hicieron fue encasquetarle los niños a Mayka.
Otra de las cosas que observamos durante todo el viaje, es que mucha gente, sobre todo los más pequeños, querían hacerse fotos con nosotros, incluso sin tener su propia cámara (o móvil), y simplemente les hacía ilusión posar junto a nosotros y poder verse luego en el visor de nuestra cámara.

Por otro lado, también encontraréis mucha gente que os pedirá hacerse fotos y luego querrá cobraros alguna rupia por ello. Esto es algo inevitable, hay que entender su situación y comprender que para ellos, cualquier europeo es visto como un euro con patas. A los pocos días de viaje, aprenderéis a distinguir en seguida, quien os pide fotos por que realmente le hace ilusión, y quien lo hace por intentar sacarse algo de dinero.

Ellas y ellos.

Normalmente, las mujeres suelen ser más tímidas, y esperan un cruce con tu mirada o un gesto de complicidad por tu parte para pedir la foto, y una vez roto el hielo ya acude todo el grupo y cuando te das cuenta estás rodeado de gente y seguramente te han endosado algún bebé, o incluso dos.
Con un pequeño indio en el Fuerte de Kumbhalgarh
Con un pequeño indio en el fuerte de Kumbhalgarh.
Puedes pasar minutos con cada grupo por que poco a poco se van uniendo nuevos indios y empieza a formarse cola para fotografiarse contigo por que, claro, todos quieren su foto en solitario, no les basta con la foto grupal (lo podéis ver en el vídeo). Si hubiésemos podido cobrar 10 rupias por foto, habríamos comido gratis todos los días.

Ellos, sin embargo, son mucho más descarados y no dudan en pedir las fotos insistentemente. Acto seguido, se calzan sus gafas de sol y adoptan su estudiada pose de galán de Bollywood, aparentando ser tipos tan duros como los que acostumbran a ver en sus pelis.

No sólo fotos...

A parte de las fotos, muchos indios, sobre todo los más pequeños se acercaban a nosotros continuamente para chocarnos la mano y presentarse en inglés. No suelen desaprovechar la oportunidad de practicar el idioma con cualquier extranjero con el que se cruzan, de hecho, verás que mientras caminas por cualquier calle, te irán saludando con un sonoro "Hello!", como si te conociesen de toda la vida.

Otra cosa que también les llamó poderosamente la atención fue mi piercing en la ceja. Muchos me preguntaban si era de verdad y algunos tuvieron que tocarlo para verificar que no les mentía.
fuerte fort pokhran india familia
Junto a una colorida familia india en el fuerte de Pokhran.
¿Cómo tomárselo?

Cada persona es un mundo y tiene un carácter diferente, conozco gente a la que esta situación le agobió sobremanera y llegó incluso a no disfrutar del viaje todo lo que debiese, sin embargo, en nuestro caso siempre nos lo tomamos con buen humor y nunca faltó nuestra mejor sonrisa para posar frente a la cámara de los indios. No imaginas hasta que punto se pueden alegrar cuando un extranjero les sonríe y se presta a tomarse unas fotos con ellos, eso también es bonito y forma parte de la experiencia del viaje.

Personalmente, me pareció bastante divertido y por momentos me sentí como el representante de una celebrity. Es cierto que algunos pueden llegar a ser muy pesados, pero hay que ser comprensivos y evitar que estas pequeñas cosas arruinen tu viaje, al fin y al cabo estás en la India y en muchas ocasiones se generan situaciones muy surrealistas, así que simplemente, ¡disfruta de tu momento de gloria!

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